¿Qué te distrae mientras trabajas?

TSC - 8 de Octubre de 2012

En el manual El juego Interior del Trabajo, escrito por Tim Gallwey, hemos encontrado un ejercicio para observarnos mientras llevamos a cabo cualquier reto laboral.

Consiste en que dos personas jueguen papeles alternativos en el modo de afrontar una venta. Uno de los personajes será el vendedor, y su compañero hará la labor del cliente.

Cuando el vendedor juega su rol, el compañero debe iniciar esa ‘molesta conversación interior’ que a todos nos ha trastornado en alguna ocasión. El tono de la molestia debe ser casi un susurro, para ser muy semejante a lo que en realidad nos ocurre. Por ejemplo:

-        “míralo bien; ¿realmente crees que te comprará algo…? ¿Estás creyendo en ti mismo? Bien, bien, así vas bien… no crees que es el momento de ir un poco más al grano… no tanto, no tanto, cuidado…

Por el lado del cliente, la conversación interior debería seguir unas pautas parecidas:

-        Hey, páralo; se está pasando de listo… no creo que tenga mucha idea de lo que está diciendo… No te confíes, quiere que caigas en su juego… síguele un poco el rollo, y al final le dices que no tienes presupuesto…

Al preguntarles a ambos roles cómo se han ido sintiendo, y qué es lo que han podido sacar como conclusión del ejercicio, en ambos casos las consecuencias fueron parecidas. Por ejemplo, les llamó la atención lo bien educados que estamos para ‘molestarnos’ permanentemente con esa voz interior que no nos deja enfocarnos de verdad en el trabajo. Y por supuesto, ambos sacaron de forma evidente lo bien que se lo pasaron molestando al otro, y lo poco divertido que resulta tener esa voz interior molestándonos a nosotros mismos.

A partir de aquí, el trabajo que deberíamos hacer está muy claro; si la posibilidad de mantener el foco, la atención, de forma continuada es científicamente imposible; si esas voces que nos distraen van a surgir de vez en cuando; la clave estará en la capacidad que tengamos de desviar nuestra atención para volver a enfocarnos sin excesivo esfuerzo.

Según Gallwey, esta capacidad de reenfocarnos rápidamente en la tarea, solo será posible si se dan dos condiciones en nuestro entorno laboral. Un mínimo de seguridad y un mínimo de reto, al mismo tiempo.

Demasiado reto y poca seguridad nos proporcionará mucho estrés, y las ‘voces molestas’ no dejarán de estropear nuestra tarea

Un escaso reto y mucha seguridad nos llevará a un aburrimiento que no nos permitirá rendir de un modo atento y con un enfoque claro.

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