La raqueta del otro

TSC - 6 de Agosto de 2013

En cualquier tipo de comunicación, lo verdaderamente importante será lo que se le quede al receptor del mensaje. Esta es la premisa sobre la que un responsable de equipo, y cualquier coach empresarial, debería trabajar. Y, por ello, cuanto mejor pueda anticipar el emisor del mensaje su posible recepción, más cerca estará de lograr sus objetivos.

Con esta línea de pensamiento, trabajan los coaches como Tim Gallwey y tantos otros para acercarnos a una herramienta clave en las mejoras de equipos empresariales; es el concepto del Transposing, que podríamos traducir de forma visual como la capacidad para ponernos en los zapatos del otro.

Este intercambio –traducción directa del término-, partirá de la posible respuesta a tres preguntas concretas; ¿qué estoy pensando? ¿qué estoy sintiendo? ¿qué es lo que realmente quiero?

La habilidad que se logre en el manejo de esta herramienta de trabajo, será clave en la mejora de las sesiones de coaching. Si realmente el trabajo del coach empresarial, o de un responsable de un equipo, tiene algo que ver con el de un entrenador deportivo, por ejemplo con un entrenador de tenistas, debería ser capaz de trabajar de forma habitual este concepto de intercambio.

En la pasada edición de Wimbledon, se produjo una situación realmente emocionante cuando Andy Murray logró, tras varios intentos, poner su nombre junto al de los grandes campeones del torneo, casi ochenta años después de que lo lograra el último tenista nacida en Las Islas Británicas, el mítico Fred Perry. Durante gran parte del torneo, y por supuesto en la final, en los momentos más delicados para Murray, la realización británica nos llevaba a su rincón familiar, al lugar donde se encontraban los más allegados, para detenerse en la figura de Ivan Lendl, el preparador de Murray estas dos últimas campañas.

Lendl, nacido en la antigua Checoslovaquia, y nacionalizado estadounidense, fue en su tiempo número uno de la ATP, batiendo el récord de semanas consecutivas, y fue ganador de 8 torneos de Grand Slam, entre los que nunca pudo incluirse Wimbledon, pese a disputar cuatro finales.

De todas las cosas que Murray dijo después de su épica victoria, tan celebrada y tan esperada por sus compatriotas, probablemente ninguna tuvo que ver de un modo tan relevante con el resultado final, como las palabras que dedicó a Ivan Lendl:

La pregunta fue; ¿qué le ha aportado la figura de Ivan Lendl para obtener este triunfo?

Ivan simplemente ha sido capaz de entenderme, de saber lo que quería, de ayudarme a vencer mis miedos:  Ivan creyó en mi cuando muchos no lo hicieron. Ha sido muy paciente, porque a veces no soy fácil.

 

 

 

 

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