El Liderazgo Carismático

TSC - 28 de Diciembre de 2013

Reproducimos aquí el artículo de nuestro socio, Pablo Martínez Arroyo, para la web de MARCA.COM. Habla en él del Liderazgo carismático, utilizando como herramienta el partido de baloncesto que juegan Real Madrid y Barcelona en estas navidades.

MARCA.COM, 28-12-2013

PABLO MARTÍNEZ ARROYO

El titular es poco navideño, somos conscientes. Pero nos arriesgaremos. En Navidad, lo lógico sería contentar a todo el mundo. “Llega el Clásico. El invencible Madrid recibe al equipo más consistente de Europa en este siglo”. O también; “Laso contra Pascual, dos baloncestos, un partido”.

Con cualquiera de los dos, hubiésemos metido a todos en el asunto. Pero el concepto Clásico, aquí,  nos suena parecido al soniquete que aguanto cada semana en casa: “papá, ¿por qué el comentarista  dice Fútbol Club Barcelona si es un equipo de baloncesto? En este rincón, por tanto, queda desterrado Clásico como adjetivo del partido; al fútbol lo que es del fútbol. En cuanto a los entrenadores, tenemos la sensación de haberlos analizado en exceso. El ofensivo Laso y el amarrategui Pascual no son lo que parecen. Cuidado con ellos.

Vayamos al enfoque. Si Sergio Rodríguez tuviese que liderar este partido, seguramente se pondría de titular. Veinte minutos por partido se le hacen muy cortos. También treinta. Y cuarenta. A Sergio le faltan minutos del día para jugar al baloncesto. El trabajo junto a Pablo le ha equilibrado la cantidad de baloncesto con su calidad, Lo cual debe aceptar, aunque le queme por dentro. Sergio tendría mucho rato a Rudy y a Mirotic a su lado. Por una razón añadida a lo buenos que son; los dos son el tipo de jugador que saben buscarse la vida sin un base que los mande todo el tiempo. Y Sergio no se siente cómodo  organizando todo el tiempo. En esta plenitud de su juego nos estamos encontrando con partidos de 2 puntos y 12 asistencias frente a otros (el último contra la Penya) de 21 puntos y una asistencia. Rudy y Niko pueden pasarlo bien en ambos. A otros compañeros, en el segundo les habrá costado más.

En el momento actual de Navarro, no le importaría quedarse en el banco más tiempo. Los golpes cada día duelen más. Si no le dosifica Pascual, se dosificará él. Y eso no le vendrá bien al equipo. A Juan Carlos le da casi igual los compañeros que tenga por fuera. Necesita –casi exige- tipos que atraigan la atención por dentro. Un Tomic -o un Lorbek- que fluya, o un Dorsey que percuta, ambos le valen. Pero tienen que hacer su trabajo. También deben hacerlo los árbitros y el público. Los 3 primeros deben respetar la levedad del alero anotador de metro noventa (a él no le importa en absoluto que respeten también la de Rudy, faltaría más), y los 12.000 restantes deben mostrarle ese gesto, que transformado en energía viaja por el aire y se mete en su cerebro: “¡que no reciba, por favor, que no reciba!”

Meses después, todavía colea la declaración sacada de contexto de Pablo Laso sobre el liderazgo de Navarro. Laso, y tú, y yo, y aquél de enfrente, sabemos que hay muchos tipos de liderazgos. Sergio Rodríguez y Navarro podrían asociarse a varios, pero en ninguno entrarían mejor que en el de auténticos líderes carismáticos, aquellos capaces de generar tal entusiasmo alrededor cuando se activan que todo lo demás pasa a un segundo plano. La sensación es que la luz de Sergio tiene ahora más vatios que la de Juan Carlos.

Y otro día hablaremos del Clásico.

FELIZ 2014. 

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